Espero que disfrutes de este artículo de blog. Si eres propietario o gerente de negocio en el sector viajes y turismo y necesitas tomar decisiones con datos, claridad y foco comercial, agenda una llamada estratégica. Haz clic en el botón. Autora: Solange Garcés Aguilar | Estratega en Marketig de Servicios con IA | Especialista en economía de experiencias: turismo y hospitalidad | Decisiones basadas en datos para el sector privado
Imagínate esta escena: es marzo de 2026, estás revisando las cifras de tu hotel o tu operadora y ves que, otra vez, las reservas fuera de temporada no levantan. Te dices: “Capaz el ministerio lanza una campaña y con eso nos reactivamos”.
Pero seamos sinceros. Eso no va a pasar. Y lo sabes.
He aquí el por qué.
Lo que muchos negocios turísticos tienen hoy no es un plan, es una apuesta:
Ocupación baja y estacional.
Dependencia total de Booking, Airbnb o agencias que se llevan buena parte de tu rentabilidad.
Poca visibilidad online y redes sociales que solo publican contenido cuando quieren y pueden, y hacen promociones sin estrategia.
Ventas directas casi inexistentes porque su sitio web se parece más a una tarjeta de presentación que una máquina de hacer dinero 24/7.
Estrategias improvisadas que no convierten.
Yo misma he conversado con gerentes que me dicen: “Solange, siento que estamos atados de manos, no sabemos qué hacer para que el negocio crezca”. Y ahí está la diferencia: mientras unos esperan que alguien más los salve, los propietarios y gerentes de negocio visionarios están haciendo algo distinto.
Están aplicando estrategias de marketing turístico concretas, probadas y estructuradas que les permiten crecer hoy y prepararse para dominar el 2026.
Así que respira: en este artículo vas a descubrir exactamente cuáles son esas estrategias y cómo puedes empezar a aplicarlas desde ahora.
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Si eres propietario o gerente de un hotel, hostería o una operadora de turismo en Ecuador, sabes que el panorama no es tan alentador como quisiéramos pintarlo. Sí, ha habido un repunte en feriados nacionales, en temporada alta y en ciertos destinos que tienen más demanda, pero la verdad incómoda es que la mayoría de negocios turísticos siguen enfrentando los mismos problemas:
Ocupación baja fuera de temporada: muchos establecimientos siguen llenando solo en feriados o vacaciones escolares, y el resto del tiempo el negocio se mantiene a medias.
Dependencia de terceros: Booking, Airbnb y agencias se han convertido en la “muleta” de la mayoría. Sí, generan reservas, pero también se llevan un porcentaje que duele cuando miras tu estado de resultados.
Poca visibilidad digital: redes sociales sin estrategia, páginas web desactualizadas y campañas improvisadas que no convierten.
Competencia desleal: alojamientos informales que no pagan impuestos ni cumplen regulaciones, pero que igual captan huéspedes con precios bajos.
Lo peor es que muchos empresarios sienten que están apenas sobreviviendo, no tienen el control de sus ventas. Es como remar en contra de la corriente: trabajan más, pero ganan menos.
Aquí es donde aparece la brecha: los propietarios de negocios y gerentes visionarios ya entendieron que seguir esperando al ministerio de turismo o a Booking es una receta para el estancamiento. Ellos se están moviendo, aprendiendo marketing y ventas, comportamiento del consumidor, psicología humana, planificando y aplicando estrategias claras para cambiar la ecuación.
Y ese es el giro que quiero mostrarte: lo que están haciendo diferente y que tú también puedes empezar a implementar hoy.
Los datos muestran que 2018 fue el mejor año del turismo ecuatoriano en esta década.
En ese año ocurrió algo importante:
Dicho en palabras sencillas:
El turismo funcionó mejor en 2018 que en cualquier otro año posterior.
Ese año marcó el punto más alto del modelo turístico actual.
En 2019, el turismo siguió activo y el saldo siguió siendo positivo.
Pero algo empezó a cambiar.
Los ingresos ya no superaron los del 2018.
La diferencia entre lo que entra y lo que sale se hizo más pequeña.
El turismo empezó a rendir menos, aunque todavía no estaba en crisis.
Esto es importante porque muestra que el problema no empezó con la pandemia.
El modelo turístico ya venía perdiendo fuerza antes de 2020.
En 2020, la pandemia provocó una caída fuerte del turismo.
Pero la pandemia no creó el problema
Sólo hizo visible una debilidad que ya existía
Desde 2021, el turismo empezó a recuperarse.
Los ingresos volvieron a crecer y el saldo volvió a ser positivo.
Sin embargo, hay un dato clave:
Entre 2021 y 2025, el turismo no logró volver al nivel de 2018
En 2025:
El turismo se recuperó, sí.
Pero no mejora.
Cuando se observa todo el periodo 2016-2025, el patrón es claro:
El país atrae turistas, pero:
En concreto:
El turismo sobrevive, pero no evoluciona.
Los datos muestran que, aunque los ingresos turísticos se mantienen por encima de los egresos, la distancia entre ambos se ha ido reduciendo.
Esto indica que la capacidad del turismo para generar valor neto no se está fortaleciendo, sino debilitando progresivamente.
Este matiz es fundamental. Un saldo positivo no garantiza fortaleza estructural si los ingresos crecen de forma frágil, irregular o insuficiente para sostener negocios rentables y competitivos en el largo plazo.
Un saldo positivo puede coexistir con:
Negocios con bajos márgenes
Empresas que sobreviven, pero no escalan
Alta dependencia de volumen y precio
Aquí aparece la primera alerta estratégica: el turismo en Ecuador funciona, pero no está diseñado para capturar más valor.
Aquí es donde el análisis empieza a incomodar —y a ser útil—. Durante años, el debate público y empresarial se ha centrado en si “hay o no hay turismo”. La balanza turística demuestra que esta no es la pregunta correcta.
El verdadero problema del turismo en Ecuador no es la ausencia de visitantes, sino la ausencia de una estrategia clara para capturar mayor valor por cada turista que llega.
Muchos negocios siguen operando bajo una lógica de volumen, compitiendo principalmente por precio y ocupación. Sin embargo, el mercado turístico actual no premia a quien vende más barato, sino a quien ofrece propuestas de valor claras, experiencias bien diseñadas y coherencia entre lo que promete y lo que entrega.
En este punto, resulta clave entender que la calidad no es solo un asunto operativo, sino un concepto profundamente ligado al marketing y a la percepción de valor. Si quieres profundizar en esta mirada, te recomiendo ver el vídeo Qué es marketing turístico, donde desarrollo este enfoque con mayor detalle.
Hasta aquí, los datos de la balanza turística muestran que el turismo en Ecuador mantiene un saldo positivo, pero con una capacidad de generación de valor que se debilita con el tiempo. Sin embargo, para entender la magnitud real del desafío, no basta con mirar el desempeño del país de forma aislada. En turismo, la competitividad siempre es relativa: los viajeros comparan destinos, experiencias y propuestas dentro de una misma región.
Cuando se analiza el turismo en Ecuador desde una perspectiva comparativa regional, el desafío se vuelve aún más evidente. Tal como muestra el gráfico, mientras países como Colombia, Costa Rica y Perú han logrado escalar de forma sostenida sus ingresos por turismo internacional entre 2010 y 2023, Ecuador se mantiene rezagado en la capacidad de capturar divisas, incluso antes del impacto de la pandemia.
Esta comparación confirma que el problema no es la ausencia de turismo, sino una menor competitividad en la generación de valor por visitante. En un mercado donde los viajeros comparan experiencias, propuestas y beneficios (no solo destinos), esta brecha revela la urgencia de repensar el modelo de negocio del sector privado, pasar del volumen a la estrategia y dejar de competir únicamente por precio.
Cuando conectamos los datos macro con la realidad diaria de las empresas turísticas, el diagnóstico es claro.
El turismo en Ecuador funciona, pero no está bien dirigido.
El comportamiento de la balanza turística y la comparación regional revelan tensiones claras para el sector privado.
El sector privado del turismo en Ecuador enfrenta tres grandes tensiones que no son nuevas, pero que hoy ya no se pueden ignorar.
Muchas empresas turísticas venden, atienden clientes y se mantienen activas. Pero no tienen claridad sobre:
Operadores y hoteles ofrecen productos similares, fáciles de comparar por precio, lo que empuja a una competencia poco saludable y reduce la rentabilidad.
Cuando no hay diferencias claras:
Este modelo desgasta al sector y explica por qué, aunque el turismo genera ingresos, no logra fortalecerse.
La planificación suele responder a la urgencia (temporadas bajas, problemas de caja, presión de ventas), no a una visión de mediano plazo.
Esto debilita la capacidad de adaptarse a cambios en la demanda, nuevas tendencias o crisis externas.
El análisis de la balanza turística solo cobra sentido cuando se traduce en decisiones concretas. En el contexto actual del turismo en Ecuador, hay decisiones que el sector privado ya no puede postergar.
El precio bajo atrae al turista equivocado y castiga al negocio formal.
El turismo en Ecuador ya no puede sostener márgenes mínimos, alta presión operativa y poca rentabilidad.
El sector privado necesita estructurar propuestas de valor claras para el viajero, que expliquen por qué un cliente debería elegirte a tí y no al más barato.
La clave no está en vender servicios sueltos y poco diferenciados.
El sector necesita avanzar hacia experiencias integradas, productos especializados y nichos con mayor disposición a pagar.
Aquí está la verdadera oportunidad: menos volumen, más valor.
Los datos macroeconómicos, como la balanza turística son una señal.
Pero deben complementarse con información real del negocio: ventas, canales, estacionalidad y rentabilidad.
Decidir sin datos hoy es un riesgo estratégico.
Hoy necesitas aprender a hacer una lectura estratégica del mercado y dominar las cifras.
El salto más importante no es tecnológico, es mental. Pensar como empresa implica:
Sistemas simples
Control de números
Foco estratégico
Menos improvisación
Este cambio mental es la base para que el turismo en Ecuador deje de sobrevivir y empiece a evolucionar.
El sector privado no necesita más esfuerzos aislados ni más acciones tácticas desconectadas. Necesita estrategia.
Desde mi trabajo como estratega, acompañar a CEOs, gerentes y emprendedores del sector privado de viajes y turismo implica ayudarlos a ordenar su negocio, interpretar correctamente el contexto y tomar decisiones con criterio empresarial.
Espacios como la sesión estratégica 1:1 permiten precisamente eso: clarificar su modelo de negocio, leer correctamente el contexto del turismo en Ecuador, identificar dónde se pierde valor y tomar decisiones estratégicas alineadas al contexto real del turismo en Ecuador, con criterio empresarial antes de invertir tiempo y recursos en marketing o expansión.
La balanza turística muestra que el turismo en Ecuador ya tocó techo.
El mayor riesgo para el sector privado no es la inseguridad, ni la estacionalidad, ni la competencia informal. El mayor riesgo es seguir operando sin una lectura estratégica del entorno.
Si no cambias cómo decides hoy, 2026 será más de lo mismo: presión operativa, baja rentabilidad y decisiones reactivas.
Las empresas que logran diferenciarse son aquellas que entienden el contexto, anticipan cambios y actúan con visión.
En mi sesión estratégica1:1 trabajamos tu negocio real, con datos, contexto y foco comercial, para definir una estrategia clara de corto y mediano plazo.
Hoy más que nunca, el sector privado del turismo en Ecuador necesita:
Estrategia antes que tácticas
Decisiones guiadas, no reactivas
Sistemas simples que permitan crecer sin colapsar
Un cambio de mentalidad empresarial
A través de acompañamiento estratégico —incluida la sesión estratégica 1:1 como punto de partida— ayudo a empresarios del sector a identificar dónde se está perdiendo valor y qué decisiones tomar para construir negocios turísticos más sólidos, rentables y sostenibles.
El análisis de la balanza turística de Ecuador entre 2016 y 2025 deja una lección clara: el turismo sigue aportando al país, pero su capacidad de generar valor se ha debilitado con el tiempo.
No se trata de una crisis visible, sino de una erosión silenciosa que solo se vuelve evidente cuando se observan los datos con mirada estratégica.
El punto más alto del modelo fue 2018.
Desde entonces, el turismo no ha logrado fortalecerse ni recuperar ese nivel.
Para el sector privado, este diagnóstico no debe leerse como una amenaza, sino como una señal clara de alerta.
El mercado ya no premia solo la operación activa ni el volumen de turistas.
Exige mejores decisiones, mayor diferenciación y una mentalidad empresarial más sólida.
Hoy, la pregunta clave ya no es cuántos turistas llegan, sino cuánto valor real genera cada decisión dentro del negocio.
El inicio de un nuevo año representa una oportunidad concreta para dejar atrás la improvisación y empezar a planificar con datos, contexto y visión de largo plazo.
Eso es estrategia.
Las empresas que logran leer el entorno macro y, al mismo tiempo, actuar con foco en su propia realidad, son las que consiguen diferenciarse y capturar mayor valor.
El turismo en Ecuador necesita menos reacción y más liderazgo.
Menos intuición y más números claros.
Menos urgencia y más visión.
El mercado ya cambió, y las empresas que no ajusten su forma de decidir, su propuesta de valor y sus sistemas, quedarán rezagadas.
Las empresas que liderarán el turismo en Ecuador no serán las que reciban más turistas, sino las que mejor entiendan su negocio, su mercado y el valor que realmente ofrecen.
Hoy el sector privado del turismo en Ecuador tiene datos, señales y contexto suficiente para actuar.
La verdadera diferencia estará en quién se atreve a tomar decisiones estratégicas a tiempo.
¿Vas a seguir operando como siempre o vas a liderar tu negocio turístico con datos, estrategia y visión empresarial?
Si quieres dejar de improvisar y construir una estrategia clara para tu negocio turístico, puedes solicitar una sesión estratégica conmigo. En 90 minutos trabajamos diagnóstico, prioridades y objetivos claros para los próximos 90 días.
Consultora estratégica en turismo en Ecuador | Marketing con IA | Decisiones basadas en datos para el sector privado
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